viernes, 4 de julio de 2008

La muerte


Por:
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Otra reflexión que surge o que viene a mi mente en estos momentos, es acerca la muerte, siempre me he preguntado acerca del sentido que ésta tiene en la vida de los seres humanos, ya que siempre desde pequeños se nos ha enseñado que todos los seres vivos nacemos, crecemos, nos reproducimos y luego morimos.

Desde la óptica cristiana, siempre se nos ha dicho que la muerte no es el final, si no un cambio, una transformación, donde dejamos este mundo para ir al encuentro con Dios, donde seremos juzgados de acuerdo a nuestras obras y a nuestra fe.

En otras palabras, siempre ha estado presente en la historia la esperanza en una vida después de la muerte, es así como vemos que las culturas primitivas preparaban a sus muertos para el viaje, ya que de esta manera era entendida la muerte. (Tal como vemos en culturas como la egipcia, la babilónica, y otras culturas antiguas).

Pero, ¿de dónde proviene la fascinación que el hombre siente por la muerte?, es algo que no se puede explicar a ciencia cierta. Podemos citar muchas hipótesis al respecto, lo únicamente cierto es que aún hoy en día la muerte es pensada y hasta temida por el hombre.

De allí su preocupación por el descubrimiento y el avance de la ciencia, especialmente de la medicina, con la cual se pretende acabar con muchas de las enfermedades que han agobiado al hombre durante mucho tiempo. Se pretende igualmente por medio de la manipulación genética acabar con muchas de las fuentes que dan origen a las malformaciones y demás enfermedades congénitas que puedan darse en la humanidad.

A pesar del avance de la ciencia, el hombre todavía no ha podido escapar de esta realidad llamada “muerte”. Lo único con que contamos es con la certeza de que debemos aprovechar al máximo el tiempo de vida que nos queda, para lo cual el hombre debe prepararse, estudiar, dar lo mejor que si a los demás, aportando todos sus conocimientos y experiencias al servicio de la comunidad.

Los demás hay que dejarlo al campo de la fe, la cual no voy a cuestionar, ya que lo que se pretende en este escrito es buscar que los lectores se cuestionen, y se pregunten ¿qué legado vamos a dejar a las nuevas generaciones que vienen detrás de nosotros?, lo anterior, teniendo en cuenta que somos seres efímeros, contingentes y pasajeros, que no durar para siempre, por lo menos en este plano de la realidad.


En otras palabras, debemos luchar a diario por dejar huellas, que nos aseguren que vamos a ser recordados por nuestros seres queridos, por nuestro familiares, amigos, y si nos esforzamos podríamos ser recordados por nuestra comunidad y porque no por la sociedad. ¡La muerte debe llevarnos a buscar trascender, a ir más allá, a buscar la inmortalidad!

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